Blog dedicado al Flamenco con nuestras imágenes y textos. A veces navegamos por otras orillas paralelas, jazz, blues, rock... Inkilinos del mundo.
Carlos Fdez "Curro del Realejo"
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USO DE IMAGENES DE LOS MIEMBROS DE EXTAMPAS FLAMENCAS
No recuerdo si la noche del 29 de julio de 1999 había luna llena. Llegué un rato antes a la Venta el Gallo porque quería hacer unas fotos a Luis. Después de saludar a Juan Heredia "El Gallino" que fue el que me facilitó el encuentro, me dispuse a preparar el ambiente para la sesión fotográfica. Ya conocía a Luis y siempre fue amable y cariñoso conmigo "Mi Carlos, donde me pongo, que hago" Luis, tu siéntate aquí y se tu mismo. Primero serio y luego fue relajándose. Su sonrisa era la de un niño. Un niño grande mimado y querido pero también mal criado de alguna manera. Vino acompañado de unos amigos de Jerez pero el quiso quedarse en Graná despues de la actuación con la guitarra de Luis Mariano. Cuando volvió a su Jerez no tardó mucho en despedirse. Se nos fue el 7 de agosto, demasiado pronto.
Las imágenes que tomé esa noche siempre estarán en mi memoria. Luis no llegó a verlas. Lo que
me hubiera gustado regalarle alguna, me lo quiero imaginar poniendo cara de poca importancia pero al rato, cogería a alguno de su confianza y le diría, "que pedazo de foto, eh? anda que no estoy bien." Curiosidades técnicas os diré que la persona que me hizo la copia en papel estuvo a punto de retocar las manos de Luis pues pensaba que era cosa del revelado. Eran las manchas de la soriasis que padecía.
Al cabo de los años subí un vídeo a mi canal de you tube del Pica que a día de hoy es el que más visitas tiene con diferencia, en estos momentos son 16.667. (11:38 del 08/08/2023)
Como curiosidad contaros que el primer vídeo que subí fue uno con mis niños recreando la historia de la cueva donde estaban encerrados un tigre y un león en la plaza de los Aljibes donde en 1922 cantó otro niño, "Caracol".
Este fandango del niño Pica fue grabado por mi esa noche en el Sacromonte y publicado en el CD que acompañaba al libro El Duende Taciturno escrito por Alfredo Grimaldos (El Flamenco Vive 2011). Las generaciones que no conocieron a Luis son las que más lo admiran, quizás no llegue a ser un mito como Camarón o El Torta pero lo seguimos queriendo y admirando. Y por supuesto en su tierra nunca se olvidan de el como los amigos de los Caminos del Cante
José Fernández Torres es natural
de Almería aunque comenzó su carrera en Málaga. Un día de 1975, concretamente
el sábado 26 de abril, otro José de apellido Monjelo llamó para que le acompañara, desde ese momento fueron casi inseparables. Mientras, Paco de
Lucía y Camarón seguían grabando discos juntos Tomatito ya estaba tocando en
las giras con el cantaor.
En 1978 se comenzó a fraguar el
disco que cambiaría su vida. Su mentor le dijo, “tranquilo que cuando yo cante
esto sonará flamenco”. En 1979 Tomatito actuó con Dolores en el Festival de
Jazz de Barcelona en la única presentación de La leyenda del tiempo. Dolores
se convirtió en el grupo de Paco y Tomatito en el guitarrista en exclusiva de
Camarón. En 1981 grabaría Como el Agua
junto a su ídolo de la guitarra Francisco Sánchez. Suponemos que tan
joven nunca se imaginaría que iba a estar en un estudio en un mano a mano con
Camarón y el combo de Paco.En 1987
graba su primer LP, Rosas del amor, con la colaboración de su
cantaor.
Siempre estuvo con el de La Isla,
en las buenas y en las malas, hasta
que un triste día José se
marchó a otra Galaxia. Comenzó otra época en el Flamenco, el 2 de julio del año I D.C. Algunos no daban un duro por él,
“ahora que va a hacer el Tomate sin Camarón…” pues diez dias después, el 13 de julio en las Ventas actuaba como artista invitado de Elton John. No se rindió, siguió
acompañando a los más grandes entre ellos a Enrique Morente que fue, de alguna
forma, quien tomó el relevo para las nuevas generaciones. Ha grabado con
infinidad de artistas, ha sido telonero también de otras figuras como Frank Sinatra y ha colaborado con
grandes de la música y del jazz como George Benson o su amigo Michel Camilo (con
él sigue en el estudio de grabación y en giras). Se quedó solo pero recorríó el mundo emulando a Paco de Lucía con sextetos y quintetos varios. Otro día, años después, se fue Francisco Sánchez pero Tomatito continua
recordándole en todas sus actuaciones allá por donde vaya otorgándole siempre
el número uno.
El sábado 20 de mayo lo vimos en
el Teatro Alhambra dentro del ciclo Andalucía Flamenco con su repertorio clásico. Basta que suenen los acordes de
la Leyenda del Tiempo para
transportarnos a otro mundo, el mundo más flamenco posible. Ahora le acompaña
otro José, su hijo, que tomará el relevo de su padre, y maestro e ídolo con
quien también comparte la admiración por Paco de lucia como el mejor.
Los cantaores de su actual grupo
son Guillermo Campos Morenito de Illoray Kiki Cortiñas, gallego para más señas
que seguramente nunca pensaría cuando empezó que iba a formar parte de la
familia de los Fernández de Almería. A la percusión el gran Piraña, hijo de Ramón el Portugués, que toca el cajón desde chiquitito hace tiempo y es uno de los grandes como Rubén Dantas, el introductor en el Flamenco de este
instrumento.
Entre el público había de todo,
los seguidores incondicionales, generaciones nuevas, o fans románticos de Camarón de La Isla. Esta entrada está dedicada a
un señor del público que comentó, “la verdad que por bulerías sabe tocar”.
Tomate sonríe agradecido y ofrece la
penúltima pieza del recital, otras bulerías. Finaliza el espectáculo y marchamos
con otra sonrisa de oreja a oreja pensando “no se puede ser más flamenco”, Pepe Fernández.
Pd. No teniamos en nuestro blog una entrada dedicada en exclusiva a Tomatito por eso hemos publicado esta como homenaje a toda una leyenda del Flamenco. Que disfrutemos de tu toque por muchos años.
Vuelta a uno: Teatro Alhambra, 19
de mayo. Espectáculo del ciclo Andalucia es Flamenco 2023.
“Esto no es cualquier cosa”, dijo la bailaora
al público, y a continuación, “esto no es así”, en cuanto nota que la sonanta
no suena como debe para empezar
la ceremonia escénica, y ambos retornan sin rubor a las bambalinas para salir
otra vez y empezar de nuevo. La anécdota con que comenzó la representación
granadina del último espectáculo de Rocío Molina era ya una premonición de lo que
veríamos a continuación. Vuelta a uno es cierre de una trilogía (cuyos
dos eslabones anteriores no se han visto en Granada), un espectáculo
anticonvencional que retorna a los paisajes de la infancia, donde los niños
hablan para sí mismos con una lengua apenas inteligible y, ociosos, disfrutan paladeando
golosinas que, en este caso, forman parte del discurso de la obra.
La genialidad de Rocío Molina no es que su ejecución de pies sea
impecable, eso se da por hecho. Ni que sea capaz de enhebrar los contracompases
percutando con las manos sobre cualquier parte de su cuerpo, incluso más y
mejor que otros en su género. Lo que la hace diferente es la sencillez con que
integra en su soniquete la explosión de una pompa de chicle, porque estos
estallidos están dentro del compás de su baile, es decir, a compás.
En su vasto repertorio de estilos de danza y con un dominio que
sobrepasa las familias interpretativas del flamenco, la bailaora mantiene con
el guitarrista un sencillo y complejo diálogo sobre las tablas dándose voz el
uno al otro, como músicos de jazz. Yeray Cortés la espera, la llama
con su instrumento, la acompaña y le contesta a lo largo de una hora y media.
Pero la guitarra no suena tradicional: se asocia a un pedal de efectos, entre
ellos el loop que utiliza para captar
la atención de la bailaora. Todo sonido es actor en este show: los zapatos, los pies descalzos, la eclosión de un globo de goma
de mascar, el chasquido de un caramelo carbonatado o la nota amplificada en
bucle, que utiliza el guitarrista para dar paso a una bailaora que interpreta
las distracciones ingenuas de la niñez.
La maldición del baile jondo a menudo lo condena a ser una
sucesión de palos sin aliento ni
desarrollo narrativo. No es sin duda el caso de este espectáculo tan bien
hilado y sin suturas, donde fluyen las escenas en la que se intercalan sin
protagonismo tangos del Piyayo,
tarantos o alegrías en una continuidad casi onírica, como sucede en los sueños
infantiles. Para terminar, un número de abanicos donde hace de muñeca mecánica,
en el que parece poseída por la Petrushka con que Nijinski se convertía
en un payaso trágico. Rocío Molina no teme asomarse al abismo del arte mestizo
y el riesgo coreográfico.
La puesta en escena se acompasa perfectamente al espíritu nuevo
de Vuelta a uno. La escenografía diseñada por Antonio Serrano, Julia
Valencia y la propia bailaora, con sus pequeños tablaos, enmarca muy bien su
interpretación. El vestuario, también ideado por J. Valencia y realizado por
López de Santos, hace uso de los colores picassianos, épocas azul y rosa
subidas en varios tonos de intensidad –calypso y fucsia—para estallar
finalmente en un rojo, con apuntes en negro, que brilla refulgente. Y una iluminación
a la vista, hecha para que se aprecien las fuentes de luz, que conecta, subraya
e interviene a la vez la coreografía. Una maravilla.
Los críticos flamencos (¿por qué apenas hay
mujeres en el oficio?) han dicho de todo
de Vuelta a uno: que si inentendible,
que si se pasa de la raya, que si inconsistente, que si… Resabios de un
inconsciente machista tan viejo como el flamenco, pero sin un ápice de la
grandeza siempre nueva del arte jondo. Y es lógico, porque cuando esta hembra
poderosa pone el tacón sobre el escenario, con su señorío físico levantado
sobre dos piernas de bronce, con su gesto de bailaora adulta que lleva dentro
la mariposa de una niña que juega como una niña al zapateado, desestabiliza la
tradición… Pero desde lo rancio inventa una nueva pureza para el baile del
siglo XXI. Diera la impresión de que con ella el rito antiguo de la danza
empieza de nuevo desde una infancia eterna, como sucedió al principio de la
representación en el Teatro Alhambra. “Qué verdad más grande” (Beni de Cádiz).
La Molina está en posesión de la
Medalla de Oro a las Bellas Artes del Ministerio de Cultura, León de Plata a la
Danza en la Bienal de Venecia, Giraldillo de Oro como coreógrafa y también
Giraldillo de la XIX Bienal Flamenca, premio de la Crítica por la Cátedra de
Flamencología de Jerez, Premio Nacional de Danza, premio Max a la mejor
intérprete en Danza… La Molina tiene
raíces flamencas, pero como hija de su tiempo puede hacer lo que le plazca sobre
un escenario. Hay mujeres de cuarenta años que parecen niñas de tan jóvenes.
El pasado 13 de mayo asistimos a un tremendo concierto de Rosario "La Tremendita". El lugar fue el Teatro Alhambra dentro del ciclo Andalucía es Flamenco que sustituye al anterior Flamenco viene del Sur pero que sigue manteniendo la calidad de antaño aunque indudablemente se presentan espectáculos más innovadores y arriesgados como es este "Principio y Origen" de la artista trianera. Ahora que está tan en boga determinar que es y no es Flamenco tenemos que decir que lo que vimos lo es.
No podemos poner en duda de que Rosario es flamenca desde que estaba en el vientre de su madre, luego, en su niñez yendo de peña en peña y por festivales hasta que con la madurez y su conocimiento musical e inquietudes ha llegado a esta fase donde lo mismo te canta a compás por derecho o una seguiriya que te deja sin habla o te hace una "Soleá de la Nasa" tocando el bajo recordando a la Serneta.
Hemos de decir que en la segunda parte donde sonó su banda al completo ( Bateria y electrónica: Pablo Martin Jones. Teclados: David Sancho. Bajo Eléctrico: Juanfe Pérez. Guitarra Flamenca: Joselito Acedo) vimos como alguna persona abandonaba la sala y me recordó eso que cuentan cuando Enrique irrumpió con Lagartija Nick en uno de sus recitales y parte del respetable le abucheaba o se marchaba con improperios. Los tiempos han cambiado y hasta los más flamencos están acostumbrados a esta evolución necesaria y que algunas veces no gusta a todo el mundo pero es lo normal. Para gustos los colores. Lo importante es que suene bien y nos llegue, que nos pellizque, si no, poyas... que dicen por esta tierra.
Presentaba en Granada su ultimo trabajo "Principio y origen" que hemos ido escuchando en distintas plataformas durante el pasado año y que ya presentó en la ultima Bienal. En el disco va alternando las formas clásicas con las modernas y en directo, tan pronto se sienta en una mesa "percutiva", sola, con guitarra o bajo que luego en la segunda parte se convierte en una especie de "Sting" flamenca con su bajo, se vuelve a sentar junto a Joselito Acedo a cantar por derecho y se levanta para tocar con el resto de la grupo y llegar al éxtasis musical.
Se acordó de Enrique pues ella lo tiene como un referente, interpretando el tema Romería perteneciente al repertorio del añorado maestro de Granada.
Nos fuimos con la sensación de haber presenciado un gran espectáculo con una Tremenda Rosario que derrocha fuerza y conocimiento para tal arriesgada tarea de sonar flamenco aunque, a veces, no lo parezca. Esperemos que, como decía otro genio granaino y universal, Val del Omar, su música y su voz sea, Sin Fin.
Enrique Morente era único, genial e imposible de copiarlo o imitarlo y como bien sabe Gregorio , tampoco podemos traer al original por mucho que deseemos con lo que al escuchar a este cantaor manchego nos trae esos aires morentianos que tanto echamos de menos, y como no, nos entusiasma su eco. En Granada tenemos a M de Puchero con magníficos cantaores, (Antonio, Fernando y Salvador) que siempre llevan el cante de su amigo y compañero del Albaycin por bandera pero lo de Gregorio Moya es otra cosa. Era la primera entrega del ciclo de flamenco que tan bien dirige José Antonio Murciano en la Corrala de Santiago y tras unas palabras de Rafael Moreno Gregorio cantó, se colocó y se mimetizó en Enrique Morente. Casi todos sus gestos y hasta la posición de sus manos nos recordó al maestro.
Le acompañó a la guitarra Alejandro Torres "Niño de la Era" que, de vez en cuando, soltaba un taconazo que hizo tambalearse a más de uno pero igualmente tocó la sonanta con solvencia, de hecho es poseedor del bordón minero y nada que reprochar a la elección de un cantaor de su guitarrista son parejas artísticas que seguro se entienden. Eso si, ojalá hubiera sido junto a una guitarra más "morentiana" como la de Paco Cortés como pasó en la Suma Flamenca de hace unos años.
Menos las seguiriyas que fue el palo que menos nos recordó a Enrique, todo fueron, digamos, "grandes exitos" de Morente por todos conocidos y el que más, La Estrella que, aunque Gregorio exageró un poco de que tenía ya 50 años, lo que sí es verdad de que ya pueden pasar siglos que nunca quedará en el olvido. Por desgracia, difícilmente encontraremos esa estrella que termine con las guerras en esta tierra.
En definitiva, nos emocionó el cante de Gregorio pero, como le dijimos después, nos gustaría escucharlo con cante clásico de otros cantaores o cosas propias.
En el fotovideo utilizamos fragmentos de los temas La Aurora de Nueva York y La Estrella de su CD No duerme nadie ) . En Granada tiene unos cuantos seguidores. Nostálgicos? si pero no es malo acordarse de los grandes. Todos los amigos de Morente que asistieron al concierto lo tienen y además firmado. Aquí te esperamos de nuevo.
Asistimos al recital de cante y guitarra de Francisco J. Heredia y Paco Cortés. No conociamos al cantaor de Linares y nos sorprendió por su eco añejo y cabal. Cantó por Trilleras, malagueña, granaina, tientos tangos, seguiriyas y finalizó por fandangos. Que decir que de Paco, juega en casa y eso siempre ayuda. Tocó sin presión y jaleado por la gente de su peña. Buen concierto aun sin escuchar el cante y toque por bulerías de los tocayos.
Tan importante es el día internacional del Pueblo Gitano como el Sábado Santo y este año han coincidido ambos. Nosotros asistimos a un festival flamenco que se celebró en el Teatro Isabel la Católica con artistas gitanos de Jerez , Granada y Barcelona. Suponemos que no se llenó por que el público flamenco de Granada también es muy devoto y prefirió la calle con sus pasos procesionales que un cartel de lujo. "El Yiyo" bailó con un cuadro flamenco totalmente granaino y la "Carrasco Family" con un invitado de excepción, el Tio Diego Carrasco.
Comenzó la noche con la cantaora Irene Molina interpretando el himno gitano Gelem, Gelem con la guitarra de José Fermín Fernández. Después junto a Joni Cortés y Antonio "El Conejo" a la percusión acompañaron al bailaor natural de Barcelona "El Yiyo" por seguiriya y soleá donde dejó clara su esencia gitana y flamenca. Tuvieron mucho mérito pues salvo Joni ninguno de los demás artistas de Granada habían actuado con el nunca y ensayado lo justo para dejar al respetable con muy buen sabor de boca.
Lo de la "Carrasco Family" ya fue otra cosa. Con Maloko Soto como maestro de ceremonia e introductor del espectáculo. Naqueró muy bien, presentando a toda su familia y cantó con su estilo particular por martinete- toná y hasta se sentó en la silla para decir algo por soleá. Juan Grande al bajo, Ané Carrasco a la percusión y Fernando de la Morena Jr. a la guitarra fueron desgranando temas propios con soniquete de Jerez que el público no pudo o no supo acompañar pues el ambiente era algo gélido. Rafael "Sordera" se unió al grupo en mitad de la actuación para que Maloko interpretara la Bulería del Coral. Este guitarrista es nieto de Manuel Soto "Sordera" y de Adela "La Chaqueta". Eso se llama pedigrí flamenco.
El colofón de la noche fue la presencia del gran Tate Carrasco, el Tio Diego. Solo por esto valió la pena asistir, pues ver a una leyenda del flamenco con tantas y tantas historias vividas. No queremos decir con esto que los demás artistas, no lo hicieran bien pero son jóvenes y tienen toda la vida por delante. Diego es ya una Leyenda del Flamenco y hay que disfrutarlo siempre que se pueda. Pocos pueden presumir de tantas historias flamencas en su haber. Desde sus inicios hasta hoy.
Para el fin de fiesta "El Yiyo" dió unas pinceladas por bulerías con el acompañamiento de los jerezanos que nos hizo salir con una sonrisa en la cara en un sábado santo y gitano muy flamenco.
Resaltar que este espectáculo no fue organizado por ninguna entidad del ámbito romaní sino por José Angel Pérez persona que quiere al pueblo gitano como propio y por por ende también al Arte Flamenco. Esperamos que pronto podamos ver la exposición "El Duende en las Artes Plásticas, Lo gitano en el arte" que todavía no ha llegado a Granada. José Angel fue su comisario y además era amigo y representante de David Zaafra a quien tanto echamos de menos.
Como dice el Tito Diego, todos somos "Inkilinos del mundo" seamos ateos o creyentes, gitanos o no, Ole!!, Inkilinos!!