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jueves, 25 de mayo de 2023

TOMATITO Y SU GRUPO. LEYENDA DEL FLAMENCO. TEATRO ALHAMBRA. 20/05/2023

 José Fernández Torres es natural de Almería aunque comenzó su carrera en Málaga. Un día de 1975, concretamente el sábado 26 de abril, otro José de apellido Monje  lo llamó para que le acompañara, desde ese momento fueron casi inseparables. Mientras, Paco de Lucía y Camarón seguían grabando discos juntos Tomatito ya estaba tocando en las giras con el cantaor.

En 1978 se comenzó a fraguar el disco que cambiaría su vida. Su mentor le dijo, “tranquilo que cuando yo cante esto sonará flamenco”. En 1979 Tomatito actuó con Dolores en el Festival de Jazz de Barcelona en la única presentación de La leyenda del tiempo. Dolores se convirtió en el grupo de Paco y Tomatito en el guitarrista en exclusiva de Camarón. En 1981 grabaría Como el Agua junto a su ídolo de la guitarra Francisco Sánchez. Suponemos que tan joven nunca se imaginaría que iba a estar en un estudio en un mano a mano con Camarón y el combo de Paco.  En 1987 graba su primer LP, Rosas del amor, con la colaboración de su cantaor.

Siempre estuvo con el de La Isla, en las buenas y en las malas, hasta 

que un triste día José se marchó a otra Galaxia. Comenzó otra época en el Flamenco, el  2 de julio del año I D.C. Algunos no daban un duro por él, “ahora que va a hacer el Tomate sin Camarón…” pues diez dias después, el 13  de julio en las Ventas actuaba como artista invitado de Elton John. No se rindió, siguió acompañando a los más grandes entre ellos a Enrique Morente que fue, de alguna forma, quien tomó el relevo para las nuevas generaciones. Ha grabado con infinidad de artistas, ha sido telonero también de otras  figuras como Frank Sinatra y ha colaborado con grandes de la música y del jazz como George Benson o su amigo Michel Camilo (con él sigue en el estudio de grabación y en giras). Se quedó solo pero recorríó el mundo emulando a Paco de Lucía con sextetos y quintetos varios. Otro día, años después, se fue Francisco Sánchez pero Tomatito continua recordándole en todas sus actuaciones allá por donde vaya otorgándole siempre el número uno.

El sábado 20 de mayo lo vimos en el Teatro Alhambra dentro del ciclo Andalucía Flamenco con su repertorio clásico. Basta que suenen los acordes de la Leyenda del Tiempo para transportarnos a otro mundo, el mundo más flamenco posible. Ahora le acompaña otro José, su hijo, que tomará el relevo de su padre, y maestro e ídolo con quien también comparte la admiración por Paco de lucia como el mejor.

Los cantaores de su actual grupo son  Guillermo Campos Morenito de Illora y Kiki Cortiñas, gallego para más señas que seguramente nunca pensaría cuando empezó que iba a formar parte de la familia de los Fernández de Almería. A la percusión el gran Piraña, hijo de Ramón el Portugués, que toca el cajón desde chiquitito hace tiempo y es uno de los grandes como Rubén Dantas, el introductor en el Flamenco de este instrumento.  

Entre el público había de todo, los seguidores incondicionales, generaciones nuevas, o fans románticos de Camarón de La Isla. Esta entrada está dedicada a un señor del público que comentó, “la verdad que por bulerías sabe tocar”. Tomate sonríe agradecido  y ofrece la penúltima pieza del recital, otras bulerías. Finaliza el espectáculo y marchamos con otra sonrisa de oreja a oreja pensando “no se puede ser más flamenco”, Pepe Fernández.   

Pd. No teniamos en nuestro blog una entrada dedicada en exclusiva a Tomatito por eso hemos publicado esta como homenaje a toda una leyenda del Flamenco. Que disfrutemos de tu toque por muchos años.

TOMATITO Y GRUPO

martes, 23 de mayo de 2023

ROCIO SUEÑA LA INFANCIA . TEATRO ALHAMBRA 19/05/2023

 Vuelta a uno: Teatro Alhambra, 19 de mayo. Espectáculo del ciclo Andalucia es Flamenco 2023.

“Esto no es cualquier cosa”, dijo la bailaora al público, y a continuación, “esto no es así”, en cuanto nota que la sonanta no suena como debe para empezar la ceremonia escénica, y ambos retornan sin rubor a las bambalinas para salir otra vez y empezar de nuevo. La anécdota con que comenzó la representación granadina del último espectáculo de Rocío Molina era ya una premonición de lo que veríamos a continuación. Vuelta a uno es cierre de una trilogía (cuyos dos eslabones anteriores no se han visto en Granada), un espectáculo anticonvencional que retorna a los paisajes de la infancia, donde los niños hablan para sí mismos con una lengua apenas inteligible y, ociosos, disfrutan paladeando golosinas que, en este caso, forman parte del discurso de la obra.

La genialidad de Rocío Molina no es que su ejecución de pies sea impecable, eso se da por hecho. Ni que sea capaz de enhebrar los contracompases percutando con las manos sobre cualquier parte de su cuerpo, incluso más y mejor que otros en su género. Lo que la hace diferente es la sencillez con que integra en su soniquete la explosión de una pompa de chicle, porque estos estallidos están dentro del compás de su baile, es decir, a compás.

En su vasto repertorio de estilos de danza y con un dominio que sobrepasa las familias interpretativas del flamenco, la bailaora mantiene con el guitarrista un sencillo y complejo diálogo sobre las tablas dándose voz el uno al otro, como músicos de jazz. Yeray Cortés la espera, la llama con su instrumento, la acompaña y le contesta a lo largo de una hora y media. Pero la guitarra no suena tradicional: se asocia a un pedal de efectos, entre ellos el loop que utiliza para captar la atención de la bailaora. Todo sonido es actor en este show: los zapatos, los pies descalzos, la eclosión de un globo de goma de mascar, el chasquido de un caramelo carbonatado o la nota amplificada en bucle, que utiliza el guitarrista para dar paso a una bailaora que interpreta las distracciones ingenuas de la niñez.

La maldición del baile jondo a menudo lo condena a ser una sucesión de palos sin aliento ni desarrollo narrativo. No es sin duda el caso de este espectáculo tan bien hilado y sin suturas, donde fluyen las escenas en la que se intercalan sin protagonismo tangos del Piyayo, tarantos o alegrías en una continuidad casi onírica, como sucede en los sueños infantiles. Para terminar, un número de abanicos donde hace de muñeca mecánica, en el que parece poseída por la Petrushka con que Nijinski se convertía en un payaso trágico. Rocío Molina no teme asomarse al abismo del arte mestizo y el riesgo coreográfico.

La puesta en escena se acompasa perfectamente al espíritu nuevo de Vuelta a uno. La escenografía diseñada por Antonio Serrano, Julia Valencia y la propia bailaora, con sus pequeños tablaos, enmarca muy bien su interpretación. El vestuario, también ideado por J. Valencia y realizado por López de Santos, hace uso de los colores picassianos, épocas azul y rosa subidas en varios tonos de intensidad –calypso y fucsia—para estallar finalmente en un rojo, con apuntes en negro, que brilla refulgente. Y una iluminación a la vista, hecha para que se aprecien las fuentes de luz, que conecta, subraya e interviene a la vez la coreografía. Una maravilla.

Los críticos flamencos (¿por qué apenas hay mujeres en el oficio?) han dicho de todo

de Vuelta a uno: que si inentendible, que si se pasa de la raya, que si inconsistente, que si… Resabios de un inconsciente machista tan viejo como el flamenco, pero sin un ápice de la grandeza siempre nueva del arte jondo. Y es lógico, porque cuando esta hembra poderosa pone el tacón sobre el escenario, con su señorío físico levantado sobre dos piernas de bronce, con su gesto de bailaora adulta que lleva dentro la mariposa de una niña que juega como una niña al zapateado, desestabiliza la tradición… Pero desde lo rancio inventa una nueva pureza para el baile del siglo XXI. Diera la impresión de que con ella el rito antiguo de la danza empieza de nuevo desde una infancia eterna, como sucedió al principio de la representación en el Teatro Alhambra. “Qué verdad más grande” (Beni de Cádiz).

La Molina está en posesión de la Medalla de Oro a las Bellas Artes del Ministerio de Cultura, León de Plata a la Danza en la Bienal de Venecia, Giraldillo de Oro como coreógrafa y también Giraldillo de la XIX Bienal Flamenca, premio de la Crítica por la Cátedra de Flamencología de Jerez, Premio Nacional de Danza, premio Max a la mejor intérprete en Danza… La Molina tiene raíces flamencas, pero como hija de su tiempo puede hacer lo que le plazca sobre un escenario. Hay mujeres de cuarenta años que parecen niñas de tan jóvenes.

 Por Eladio Mateos y Felicitas Ramírez. 

ROCIO MOLINA DE VUELTA A UNO-I- FUCSIA TEATRO ALHAMBRA 19/05/2023

miércoles, 17 de mayo de 2023

ROSARIO "LA TREMENDITA" PRINCIPIO, ORIGEN Y SIN FIN.

 

El pasado 13 de mayo asistimos a un tremendo concierto de Rosario "La Tremendita". El lugar fue  el Teatro Alhambra dentro del ciclo Andalucía es Flamenco que sustituye al anterior Flamenco viene del Sur pero que sigue manteniendo la calidad de antaño aunque indudablemente se presentan espectáculos más innovadores y arriesgados como es este "Principio y Origen" de la artista trianera. Ahora que está tan en boga determinar que es y no es Flamenco tenemos que decir que lo que vimos lo es.
No podemos poner en duda de que Rosario es flamenca desde que estaba en el vientre de su madre, luego, en su niñez yendo de peña en peña y por festivales hasta que con la madurez y su conocimiento musical e inquietudes ha llegado a esta fase donde lo mismo te canta a compás por derecho o una seguiriya que te deja sin habla o te hace una "Soleá de la Nasa" tocando el bajo recordando a la Serneta. 

Hemos de decir que en la segunda parte donde sonó su banda al completo ( Bateria y electrónica: Pablo Martin Jones. Teclados: David Sancho. Bajo Eléctrico: Juanfe Pérez. Guitarra Flamenca: Joselito Acedo)  vimos como alguna persona abandonaba la sala y me recordó eso que cuentan cuando Enrique irrumpió con Lagartija Nick en uno de sus recitales y parte del respetable le abucheaba o se marchaba con improperios. Los tiempos han cambiado y hasta los más flamencos están acostumbrados a esta evolución necesaria y que algunas veces no gusta a todo el mundo pero es lo normal. Para gustos los colores. Lo importante es que suene bien y nos llegue, que nos pellizque, si no, poyas... que dicen por esta tierra.

Presentaba en Granada su ultimo trabajo "Principio y origen" que hemos ido escuchando en distintas plataformas durante el pasado año y que ya presentó en la ultima Bienal. En el disco va alternando las formas clásicas con las modernas y en directo, tan pronto se sienta en una mesa "percutiva", sola, con guitarra o bajo que luego en la segunda parte se convierte en una especie de "Sting" flamenca con su bajo, se vuelve a sentar junto a Joselito Acedo a cantar por derecho y se levanta para tocar con el resto de la grupo y llegar al éxtasis musical. 

Se acordó de Enrique pues ella lo tiene como un referente, interpretando el tema Romería perteneciente al repertorio del añorado maestro de Granada. 

Nos fuimos con la sensación de haber presenciado un gran espectáculo con una Tremenda Rosario que derrocha fuerza y conocimiento para tal arriesgada tarea de sonar flamenco aunque, a veces, no lo parezca. Esperemos que, como decía otro genio granaino y universal, Val del Omar, su música y su voz sea, Sin Fin

ROSARIO LA TREMENDITA. TEATRO ALHAMBRA 13/05/2023

jueves, 4 de mayo de 2023

GREGORIO MOYA. RECORDANDO A ENRIQUE. CORRALA DE SANTIAGO, 19/04/2023

Enrique Morente era único, genial e imposible de copiarlo o imitarlo y como bien sabe Gregorio , tampoco  podemos traer al original por mucho que deseemos con lo que  al escuchar a este cantaor manchego nos trae esos aires morentianos que tanto echamos de menos, y como no, nos entusiasma su eco. En Granada tenemos a M de Puchero con magníficos cantaores, (Antonio, Fernando y Salvador) que siempre llevan el cante de su amigo y compañero del Albaycin por bandera pero lo de Gregorio Moya es otra cosa. Era la primera entrega del ciclo de flamenco que tan bien dirige José Antonio Murciano en la Corrala de Santiago y tras unas palabras de  Rafael Moreno  Gregorio cantó, se colocó y se mimetizó en Enrique Morente. Casi todos sus gestos y hasta la posición de sus manos nos recordó al maestro. 
Le acompañó a la guitarra Alejandro Torres "Niño de la Era" que, de vez en cuando, soltaba un taconazo que hizo tambalearse a más de uno pero igualmente tocó la sonanta con solvencia, de hecho es poseedor del bordón minero y nada que reprochar a la elección de un cantaor de su guitarrista son parejas artísticas que seguro se entienden. Eso si, ojalá hubiera sido junto a una guitarra más "morentiana" como la de Paco Cortés como pasó en la Suma Flamenca de hace unos años. 

Menos las seguiriyas que fue el palo que menos nos recordó a Enrique, todo fueron, digamos,  "grandes exitos" de Morente por todos conocidos y el que más,  La Estrella que, aunque  Gregorio exageró un poco de que tenía ya 50 años, lo que sí es verdad de que ya pueden pasar siglos que nunca quedará en el olvido. Por desgracia, difícilmente encontraremos esa estrella que termine con las guerras en esta tierra.

En definitiva, nos emocionó el cante de Gregorio pero, como le dijimos después, nos gustaría escucharlo con cante clásico de otros cantaores  o cosas propias.


En el fotovideo utilizamos fragmentos de los temas La Aurora de Nueva York y La Estrella de su CD No duerme nadie ) .  En Granada tiene unos cuantos seguidores. Nostálgicos? si pero no es malo acordarse de los grandes. Todos los amigos de Morente que asistieron al concierto lo tienen y además firmado. Aquí te esperamos de nuevo.